Se entremesee en mi, llega sin pedir permiso, se instala y se niega en ir mientras él se apodera y quiere liderar, quiere ser superior y pisotear a aquel que me absorbe al caminar.
Como un gran jefe quiere mandar, manejarme, decidir sin preguntarse que siento pues tiene miedo a saber mis respuestas y aun así yo en un desnivel me encuentro ya que se siente de un lado, y se llora tal cual como las sonrisas abunda; el aun así insiste e insiste en negarlas, en ser lineal y no perder su objetivo sin pensar cuál es mi objetivo en realidad, cree que todo es facial, que son sólo pinturas, marcas que colorear y sin escoger el mejor color selecciona los más fríos y opacos creando en mi un mural de frialdad total donde me paralizo y le pregunto qué quiere hacer conmigo si no me ha dejado hablar.
Me enfrento a él con mucho temor, alzo mi voz y lagrimas caen, salen a flote sus contrincantes y expresan el querer sin argumentar ni razonar, pasean por el parque gritando de felicidad ya después de haberse hablado lo callado y solo sonrisa se escuchan tras un largo llanto.
En stop me encuentro, él me intima con sus palabras, sus argumentos son mayores a las sonrisas, el tiene razones para inclinarme hacia su filosofía pero aun así dentro de mí se encuentra la duda y un alma libre queriendo ser feliz.
Me trato de olvidar de ambos aunque uno solo me dice déjate llevar y has las cosas según sientas y creas mejor, deja que él te este cuestionando constantemente situaciones y razonándote tus palabras y acciones, colócalo fuera de ti, siéntate, relájate y olvídalo, sólo te pido que no pienses y cree en mi, en tus sentimientos que estás acta para saber actuar con precaución e inteligencia.
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