Ya no creo en palabras ni en sentimientos ajenos solo en mi mirada y lágrimas derramadas, creo en quien me mira y sonríe, y quien me abraza sin importar raza.
Ya no creo en perfumes sino en aromas de la infancia. No creo en mañana sino en hoy para mañana. No pienso en el pasado pues en pasado viviera. No digo que no siento porque estoy sintiendo. No creo en sabores pues no los he saboreado. Creo en ese abrazo ya que ese abrazo me ha creado. Creo en la razón y no en la ilusión. Creo en lo que vivo y no en lo que pudiese vivir.
Creo que hay falta de valores y de poca cultura como también creo que no se sabe creer en el querer ni el valorar lo verdadero valoradle.
María Andrea cree en lo que escribe y más aún cree en su familia y en sus sentimientos, ella solo cree gracias a ellos y es ajena a los sentimientos ajenos de personas ajenas a ella, pues ella no cree poder creer en ellos y sin embargo, no todo es genérico.
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