sábado, 26 de septiembre de 2009

Ella suspira.

Usualmente suspira al despertar y dice "hola buenos días" o simplemente con una sonrisa le desea a quien tiene al lado un bonito día. Se despierta y recoge su desastre mientras ordena su cajita de recuerdos desechando con mucho dolor lo malo y lo que considera que no es bueno aunque quisiera que no lo fuese. Unos tragos de cafeína le indican que no está sola en las habitaciones que la cobijan, las puertas se abren y cierran con soplidos de ironía, recuerdos, felicidad, tristeza, ira... vientos de nostalgia la acompañan para que mañana tenga la sonrisa más grande y no derrame como el agua que cae de la ducha sus lagrimas de aquellos ojos inquietos por la búsqueda de la felicidad, el éxito y la humildad, que pasando por caminos rocosos la pueden hacer caer y aun así su brillo encantador no demuestra que aunque su filosofía haya sido golpeada y la deje a un lado, ella puede seguir suspirando y más ahora que la razón queda a un lado, y es el corazón fracturado que tiene ganas de seguir, sin que las fracturas sea visibles a ojos de aquellos que caminan junto a ella o simplemente la observan.

La pequeña suspira, suspira y suspira, sonríe y llora por volver a sentir ese abrazo que la logra dejar de suspirar mientras escribe estas palabras.

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